La teoría de Aprendizaje Experiencial (Experiential Learning) define el aprendizaje como: "El proceso mediante el cual se crea el conocimiento a través de la transformación de experiencia. El conocimiento es, por tanto, el resultado de obtener y transformar experiencia”. El uso del Aprendizaje Experimental fomenta la participación activa en contraste con el aprendizaje pasivo asociado con los métodos tradicionales de aprendizaje.
El Aprendizaje Experiencial se basa en la creencia de que el proceso de crecimiento personal tiene lugar a través del cambio resultante de experiencias directas. Es un proceso activo que implica situar a las personas que realizan el aprendizaje en entornos inusuales lejos de sus posiciones de confort e inmersos en estados de disonancia. Ésta falta de armonía requiere exploración, resolución de problemas y reflexión.
Las actividades que constituirán la base del proceso de Aprendizaje Experiencial deben secuenciarse comenzando por la diversión, pasando por el desarrollo de habilidades concretas que posteriormente servirán de base a habilidades más amplias hasta alcanzar el desarrollo final.
Las actividades orientadas a desarrollar un Aprendizaje Experimental deben ser reales y significativas proporcionando consecuencias naturales para el participante. El uso del Aprendizaje Experimental confronta a las personas con los resultados de sus propias acciones y proporciona un importante aprendizaje para la vida.
Reflexión y Aprendizaje
La reflexión del proceso empleado para la consecución de resultados resulta esencial a la hora de transferir el aprendizaje de vuelta al entorno natural del equipo de trabajo. “La reflexión es un elemento esencial en aquellos procesos de aprendizaje basados en la experiencia. La principal función de la reflexión es la de facilitar a los participantes la asimilación del aprendizaje que tiene lugar como resultado de su experiencia”.